Etiquetas

, , , , , , , , , , , , ,

En los últimos treinta días, el cuadro para ambos granos se ha modificado. Y no sólo desde el contexto internacional, sino también desde el local. Vamos a ver…

Es increíble: en buena parte, el mundo pertenece al juego de suma cero. Cuando la sequía castiga el norte, se beneficia el sur. Y viceversa.

Hoy, dos tercios de la superficie de EE.UU. se encuentran en grave sequía.

En rigor, puede decirse que una quinta parte está en situación extrema o aún peor.

Pero ello no es todo: los pronósticos para esta semana revelan, nuevamente, altas temperaturas, con un escaso nivel de lluvias. Aunque habrían aparecido al momento algunas precipitaciones en la región agrícola.

En estas condiciones, la cosecha gruesa del norte está al rojo vivo.

Pero una cosa, es la soja y otra, el maíz.

Este último ya está en terapia intensiva; en tanto, la soja se encuentra en media terapia.

Con este cuadro, no extraña que FC Stone, entre otras firmas analistas, prevea una producción de maíz de tan sólo 280,50 millones de toneladas. La cuestión es alarmante pues se trata de 100 millones de toneladas menos que lo estimado al inicio de la campaña. Para que se observe este nivel, los rindes deberían situarse en aproximadamente 78 QQ por hectárea.

Si se confirmaran estos datos, los rendimientos unitarios de EE.UU. serían los más reducidos desde el ciclo 1995/96.

El consumo debe enfrentar un panorama alarmante de escasez de oferta norteamericana. Sólo la industria del etanol se lleva, normalmente, 120 millones de toneladas.

Por otra parte, la demanda externa, proveniente sobre todo de Asia, está comenzando a resentirse –aún con la presión de un mundo en contracción- por los problemas de abastecimiento derivados de la reducida oferta.

A consecuencia de lo que pasa en EE.UU. el mundo tiene que enfrentar un cuadro de escasez y bajísimos stocks. Pues este país es un jugador de primerísimo línea.

El cuadro es elocuente:

Desde el plano internacional, tal como acabamos de leer y en vista de los últimos comentarios realizados desde esta columna respecto a la soja, podríamos sacar algunas ideas en la comparación de la oleaginosa con el maíz.

La situación de precios presenta un cuadro futuro más alentador para el maíz que para la soja. Porque si la caída de la oferta de soja en el hemisferio norte es grave, la del maíz es extremadamente aguda. Al menos hasta hoy las cosas se muestran así, en el plano internacional.

¿Qué pasa si miramos lo que sucede en nuestro país? El cuadro se hace visiblemente más complejo.

Por un lado, están los recientes rumores entre los actores de la cadena sojera respecto a un aumento de 5 puntos en la alícuota de los derechos de exportación para la oleaginosa.

Y por otro lado, el maíz tiene un año por delante promisorio si se cumplen las predicciones climáticas con relación a El Niño.

De hecho, las primeras estimaciones hablan de una suave recuperación en la intención de siembra del cereal.

Un análisis correspondiente a la campaña de maíz en tierra propia, da cuenta de un margen bruto por hectárea superior al de la soja. Este esquema, ciertamente, se refiere a campos situados en la zona próxima a los puertos, como es el caso de la mayor parte de la zona núcleo.

Si el aumento en la alícuota sólo se realizase en la oleaginosa, las relaciones de precio usuales de este grano con los demás se modificarían. Así, la soja bajaría, pero no el maíz.

La amenaza, si bien incierta por ahora, es para tomar en cuenta. Pues la necesidad de caja incentiva el oportunismo del gobierno.

Así están hoy las cosas. ¿Soja o maíz?…ésta es la cuestión. Posiblemente, una buena decisión sería apostar algunas fichas más, que las que se pensaba hasta ahora, para el maíz.

¿Soja o maíz? O mejor dicho… ¿cuánto de uno y cuánto de otro?

 

por Manuel Alvarado Ledesma

Fuente: Agrositio

Anuncios