Arroceros uruguayos ya preparan su primera zafra en suelo paraguayo

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Prooducir una hectárea de arroz en Paraguay cuesta casi la mitad de lo que cuesta en Uruguay. Algo similar sucede con el costo del flete para transportar ese grano desde las chacras hasta su embarque. Esas y otras ventajas comparativas llevaron a los primeros productores arroceros uruguayos a instalarse en el campo guaraní.

Andrés Feris, Nicolás Orihuela, Luciano Nadal, José de Souza y Oscar Braccini son algunos de los empresarios del sector que tomaron la decisión de dedicarse a ese cultivo en el sur del territorio paraguayo.

Feris, que integra la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), habló con Búsqueda sobre ese tema desde la ciudad de San Ignacio, en el departamento de Misiones, a 226 kilómetros de Asunción, la capital de Paraguay.

El productor arrocero en Uruguay es el que cosecha la mayor cantidad de kilos de grano por hectárea en el mundo en sus chacras (8.500 kilos en la zafra 2016-2017), pero pese a ello el margen de rentabilidad es cada vez más acotado, debido a los costos que requiere esa actividad en Uruguay.

Por ese motivo es que los cultivadores locales buscan otros rumbos donde obtener mejores resultados económicos.

En Paraguay el costo de producción de arroz es de unos US$ 1.000 a US$ 1.200 por hectárea, incluyendo el arrendamiento de maquinaria, mientras que en Uruguay varía entre US$ 1.700 y US$ 2.000 , comparó Feris.

Ese productor asociado a otros colegas de Artigas inició su primera zafra en campos paraguayos con unas 500 hectáreas y a fin de año espera concretar la primera cosecha en ese país.

Calculó que los 8.500 kilos del grano de promedio cosechados este año en Uruguay representan 170 bolsas de 50 kilos, y “con eso empatarías, llegando a US$ 1.700 que no te dan para cerrar los números”.

El productor uruguayo arranca a plantar arroz con una deuda de US$ 500 por hectárea, debido al compromiso de pago del Fondo de Financiamiento y Recomposición de la Actividad Arrocera que comprende US$ 80 millones sobre un área sembrada de 160.000 hectáreas. A fines de 2016 fue creado el cuarto fondo arrocero y en enero de este año el gobierno publicó la nómina de productores beneficiarios que desde marzo iniciaron su repago a partir de una retención de 3% del valor FOB (libre de costos de fletes y seguros) de las exportaciones de arroz.

De ese 3% se destina 2% a la cancelación del tercer fondo, creado en 2014, y 1% al pago del cuarto, según lo estipula el decreto 366 del Poder Ejecutivo.

A eso hay que sumarle otras deudas asumidas por inversiones anteriores, advirtió Feris, que integró la directiva de la ACA hasta 2015 y actualmente figura como protesorero en la regional de esa gremial en Bella Unión.

En los últimos tiempos otros arroceros de Uruguay viajaron al sur paraguayo para conocer el lugar e interiorizarse de las condiciones de producción y los servicios en funcionamiento. Para Feris, “una gran mayoría de los arroceros artiguenses fueron a explorar la posibilidad de instalarse” en el agro guaraní, y “si la situación no cambia en Uruguay es casi seguro que decidan irse” a producir en suelo paraguayo.

El 27 de setiembre se inaugurará un nuevo molino arrocero de la empresa AgroAlianza, conformada por capitales paraguayos y brasileños, a la que los productores uruguayos venderán su primera cosecha de arroz. Está prevista la presencia del presidente paraguayo, Horacio Cartes, en ese evento.

Tierra, agua y energía.

El puñado de uruguayos que ya está en ese lugar se encontró con una importante presencia de agricultores ucranianos y una serie de factores atractivos.

El productor puede regar su cultivo en un estero por desnivel sin necesidad de realizar grandes obras de infraestructura y el costo de energía eléctrica es de US$ 20 por hectárea para el uso de riego. En Uruguay puede llegar a US$ 200 por hectárea. También el precio del gasoil en el surtidor al contado es inferior, ya que se paga US$ 0,78 el litro, y el costo de vida es menor, por lo tanto, los sueldos son inferiores.

Feris detalló que el costo de la renta de la tierra, del agua y de la energía en conjunto demanda entre 10 y 18 bolsas de arroz que representan entre US$ 100 y US$ 180; en tanto que en Uruguay no baja de las 30 bolsas de arroz, que son unos US$ 300. Para ese cálculo, consideró que el precio del arroz en Paraguay ronda los US$ 11 por bolsa de 50 kilos y en Uruguay el valor provisorio para la zafra 2016-2017 es de US$ 9,80.

Según la encuesta arrocera del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, en esa última zafra el precio pagado por el uso de tierra y de agua fue de 31,1 bolsas de arroz, de las cuales 19,9 bolsas se pagaron por el agua de riego y 12,5 bolsas por el arrendamiento de la tierra.

El sistema de comercialización del grano es distinto al uruguayo, ya que no hay un esquema tradicional de negociaciones con los molinos arroceros y los productores venden sus granos al precio que acuerdan individualmente con las industrias.

“Las condiciones naturales son tan excepcionales que, haciendo bien las cosas como respetar las fechas de siembra y otros aspectos, se pueden obtener los mismos resultados de rinde que en Uruguay”, comentó.

En el sur paraguayo ya comenzó la plantación de arroz, un mes antes que en los campos uruguayos, donde entre setiembre y octubre se siembra el 70% del área.

Este año el área plantada de arroz por parte de uruguayos en suelo guaraní será de unas 5.000 hectáreas, estimó Feris. Además, hay otros empresarios del norte uruguayo que prestan servicios en la agricultura, como las fumigaciones aéreas y el transporte de cargas.

Valoró el caso de un productor uruguayo “que empezó sin nada” en Paraguay y hoy planta 3.600 hectáreas, “con las complicaciones que puede tener cualquier empresa con ese tipo de expansión en poco tiempo”.

“Nadie se va del país porque le gusta, sino porque es una oportunidad de inversión o porque es el lugar donde podés darle sustento a tu familia”, consideró.

Dijo: “En esta situación hay distintos casos, ninguno de los que estamos acá dejamos de producir en Uruguay, lo que sí estamos viendo es que si sigue así la cosa, no va a tener sentido plantar en el país, nadie trabaja para que te vean”.

“Un capataz de 600 hectáreas en el norte está mejor que su patrón, a no ser que el productor sea propietario de tierra y agua”, señaló. Dijo que ese empleado percibe un sueldo mensual de US$ 1.500 y a fin de año recibe un premio de US$ 15.000, dependiendo del resultado de la producción.

Y por qué el productor continúa en esa actividad si el resultado es negativo, Feris consideró: “Hay mucha inversión atrás, prendas hasta los zapatos y cómo salís de ese lío después”.

“Si fuera un esquema de contratación de siembra, fumigación, cosecha y otros servicios cuando el negocio no anda, entonces se deja de plantar y ya está, pero cuando hacés inversiones en represas para riego, en caminería rural y en maquinaria propia, la decisión no es fácil”, justificó.

Y planteó la necesidad de analizar en Uruguay “qué pasaría si se van 20 productores de punta de arroz a Paraguay, donde esa tecnología se incorpora en un año y hay empresas en ese país interesadas” en atraer a los cultivadores uruguayos.

Empleos.

Actualmente el sector arrocero ocupa 2.893 trabajadores, de los cuales 2.608 son permanentes y 285 zafrales, con un promedio de 57 trabajadores por hectárea, según la encuesta del MGAP divulgada este mes. La investigación muestra que hace 20 años esa tradicional actividad del agro uruguayo ocupaba 4.514 trabajadores (zafra 1997-1998), por lo que perdió 1.621 empleos, de los cuales 713 corresponden al período 2005-2016.

 

Fuente: Semanario Búsqueda Uy

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