Una comparación de un antes y un después en el campo de Trifón Ruiz Díaz en San Juan Nepomuceno.

Pasar de producir 1.000 kilos por hectárea de maíz, a obtener 10.000 kilos por hectárea del mismo rubro es posible, pero requiere de trabajo, constancia y tecnología. Esta realidad se da con los productores de Comité El Porvenir, en San Juan Nepomuceno gracias a la labor de productores, técnicos del Inbio y del MAG/Deag.

El ingeniero Fabio Vega, es técnico extensionista del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y contó cómo empezó la historia del comité “Hace 11 años aproximadamente los representantes del comité llegaron hasta la Dirección de Extensión Agraria (Deag) pidiendo ayuda, pues querían mejorar su producción, y cuando visitamos sus fincas encontramos que su suelo estaba totalmente degradado y necesitaba recuperarse para luego pensar en producir más, además, utilizaban técnicas tradicionales como arada, rastroneada, quema, corpida y uso de semillas poco viables, lo cual conspiraba contra su propia producción”.

El ingeniero Vega siguió explicando, “Empezamos con 35 productores, pero solo 14 se quedaron ya que el resto pensaba que los resultados serían rápidos, y esto es un proceso, al final varios de esos que se fueron volvieron al ver lo que sus vecinos estaban logrando gracias a su buen manejo de suelo, algo que logramos mejorar aun más con el apoyo de los técnicos del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio)”.

“Che ndahaséi”

Si bien son muchas las historias que hay dentro del Comité El Porvenir, una de las destacadas por la ingeniera Estela Ojeda, gerente del Inbio, tiene que ver con lo que le contó uno de los productores cooperadores más destacados.

“Trifón Ruiz Díaz se dedicaba al cultivo de algodón pero éste ya no daba resultado, el mismo ofreció a su esposa vender la parcela e ir a la ciudad a elaborar y vender chipa, pero la respuesta de su señora fue, “Che ndahaséi”, esto empujó a Don Trifón a buscar la forma de recuperar su suelo para lograr mejores rendimientos, y es allí donde el ingeniero Fabio Vega, tuvo la gran capacidad para incentivar a Trifón y los demás productores de la compañía San Roque, y hoy podemos hablar de un gran avance, teniendo rindes en maíz para balanceado de 10.000 kilos por hectárea (antes 1.000 kg/ha) y soja 4.000 kilos por hectárea (antes 1.500 kg/ha). Quiero destacar además la influencia que ejerce esta gran pareja en la comunidad, realmente es comparable a una empresa familiar con varias unidades de negocio y todo esto es gracias al conocimiento y la capacitación adquirida, y donde el Inbio también puso su grano de arena”.

De la agricultura tradicional a la biotecnología

El ingeniero agropecuario Claudio Fleitas, es coordinador de agricultura sustentable del Inbio y uno de los responsables de introducir la biotecnología en los pequeños campos de los productores del comité El Porvenir, “El proceso fue muy largo, ya que es difícil adoptar algo nuevo; los primeros años los productores lo hacían de forma no tan convincente, para ver el resultado. Nos tomó dos años para que el propio cooperador pueda convencerse del proceso de disminuir el trabajo manual e ir implementando biotecnología en su producción con el uso de herbicidas, abonos verdes, variedades de soja, maíz, algodón. Una vez que el productor comprendió el proceso y apreció los resultados, pudo ser capaz de adoptar el uso de tecnología en su parcela. Nuestro objetivo es llegar a la mayor cantidad de gente, de modo a hacer conocer el proceso de sustentabilidad y que adopten este método como suyo, ya que los resultados son mucho mejores que usando el sistema convencional”.

De G. 2 millones a 20 millones

Le pedimos al ingeniero Claudio Fleitas hacer un calculo rápido y sencillo, de cuanto dinero hubieran ganado los productores con los kilos por hectárea de maíz que sacaban antes (1.000 kg/ha), comparándolo con lo que hoy están logrando. “Cuando los productores realizaban la agricultura tradicional, tenían un promedio de producción de 900 a 1.000 kilogramos por hectárea de maíz, si bien el único gasto que se realiza en este tipo de técnica es el trabajo manual, no se compara a la producción con biotecnología donde el resultado es de más de 10.000 kilogramos por hectárea de maíz híbrido; haciendo los cálculos dan como resultado aproximado de G. 25.000.000 siendo los costos estimativos G. 5.000.000 por hectárea, por lo que el margen (G. 20.000.000) es bastante elevado y son este tipo de resultados que se puede obtener aplicando biotecnología. Si hablamos del sistema tradicional cuando el productor lograba 1.000 kilos por hectárea de maíz hubiese recibido G. 2.000.000. Esto genera un impacto social, ya que los hijos ya están mostrando más interés en dedicarse a trabajar en el campo e ir adoptando y actualizando el uso de tecnología en la agricultura generación tras generación”.

Fuente: ABC Color