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Paraguay le puede competir a China y ya lo está haciendo, asegura el ministro de Industria y Comercio Gustavo Leite. En esta entrevista revela que 62 industrias ya se instalaron desde 2013 para sustituir a Asia. Los productos llegan a Brasil en un día. Desde China tardan 60 días.

¿Paraguay quiere ser la China de Sudamérica? Fueron declaraciones suyas a la prensa extranjera.

–Sí, Paraguay puede ser la China de Sudamérica, ¿por qué no? Cuando llegamos al Gobierno nosotros debatimos bastante sobre todas las potencialidades que tiene el Paraguay para despegar. Vimos que desde la caída de Stroessner no despegamos. Al contrario, nos cerramos. Nos convertimos en un país donde solo ganaban 10 o 15 negocios, como si alguien estuviera condicionando a los inversionistas a adaptarse a nosotros. Sin embargo, Paraguay es el que tiene que adaptarse al mundo, jugar con las reglas del mundo y ganarles a los países más competitivos del mundo por la propia competitividad de Paraguay.

–¿Adaptarse cómo?

–Especializarnos en algunas líneas de exportación. La primera línea es alimentos para el mundo. Ya trabajamos en eso. Estamos detrás de la conversión de la soja y maíz; estamos trabajando para llegar a ser el quinto exportador mundial de carne. Estamos trabajando el segmento ecológico-orgánico. Ese es el vector número uno. El vector número dos apunta a la maquila. Tenemos una ley de maquila. Tenemos una ubicación central, dos grandes mercados, 200 millones de habitantes en Brasil, 50 en Argentina y tres en Uruguay más 7 millones aquí. Tenemos 260 millones de habitantes a quienes surtir.

–El Mercosur sigue proteccionista, egoísta.

–Estamos saliendo de un proteccionismo muy duro. Nosotros estudiamos qué es lo que Argentina y Brasil compran tanto de Asia. Descubrimos que Brasil compra 70.000 millones de dólares al año de manufacturas y Argentina compra 15.000 millones. Cuando pusimos el combo de un Paraguay de impuestos bajos, de gente muy laboriosa, donde hay un régimen de maquila muy atractivo, un régimen laboral amigable con el inversor, nosotros nos dijimos: Nosotros podemos competirles China, a Asia. Y eso es lo que ha hecho que 62 nuevas industrias se hayan instalado en el Paraguay bajo el régimen de maquila desde 2013.

–¿Cuáles son los productos con más chance?

–Autopartes primero. Brasil quiere ser y es un gigante mundial automotriz, pero Paraguay tiene más competitividad de costos. Brasil fabrica cinco millones de autos al año. Nosotros queremos especializarnos en la provisión de autopartes que los brasileños traen nomás luego de Asia. Ese mercado de autopartes de Brasil es un mercado de 40.000 millones de dólares. Las exportaciones de Paraguay llegan a 12.000 millones. El potencial está en ser nosotros la plataforma competitiva de la región y darle servicios de logística. Cuando nuestros vecinos compran de Asia tarda 60 días en llegar el producto. Cuando compran de Paraguay tarda 24 horas. Eso es lo que estamos desarrollando, Paraguay como plataforma. El tercer elemento de lo que es nuestra visión de desarrollo es Paraguay asumiendo su rol de centro de la hidrovía. Hoy, Paraguay tiene la tercera flota de barcazas del mundo, hoy la empresa logística número uno de Alemania se estableció en Paraguay. Ahora yo voy a visitar al gobernador de Campo Grande de Brasil a ofrecerle el puerto de Concepción como salida para los productos de Mato Grosso do Sul. Queremos sacarles provecho a las potencialidades que ya tenemos. Ahora se instaló en nuestro país una empresa brasileña que importa 140 millones de prendas de vestir de Asia. Está comprando ya 500.000 prendas por mes. Son los signos de la nueva competencia con Asia. Estas empresas están viniendo porque estamos creando las condiciones de que podemos ser un país creíble y serio, que no pide propina.

–¿En qué rubros es ese interés?

–Yo ya no hablo de interés. Son realidades: autopartes, confecciones, juguetes, plásticos y, yo diría toda una gama de servicios… De las cinco primeras autopartistas del mundo cuatro están en Paraguay. Dos de ellas son japonesas, muy importantes: Yasaki y Sumitomo. Son empresas de porte mundial con más de 250.000 empleados en el mundo, con más de 15.000 millones de dólares de exportación. Hoy están en Paraguay,

–¿Quiénes más?

–Yo no veo descabellado que nuestras fronteras sean centros de servicios médicos o de servicios universitarios. Nueve universidades hay en Pedro Juan (Caballero). Nueve mil estudiantes brasileros viven en Pedro Juan. ¿Usted sabe lo que eso significa en términos de alquiler, comida, servicios, lavandería, combustible?

–La imagen no deja de ser la de paraíso pirata.

–Estamos cambiando esa percepción. Si usted mira la misma revista Veja, el diario Folha de São Paulo y demás, que hablaban del Paraguay poco serio, poco creíble del 2012, hoy, esos mismos diarios se hacen eco de un nuevo Paraguay abierto al mundo, con decenas de empresas que vienen y se radican. Los medios del mundo hablan mejor del Paraguay que los propios paraguayos. Ellos aprecian este modelo de trabajo y competitividad lejos de la confrontación y la lucha de clases como otros países. Ahí está Venezuela: la gente haciendo cola penosamente para conseguir leche, desodorante y papel higiénico. Ese modelo no queremos para Paraguay. Venezuela era el modelo al que nos iban llevando. Nadie tiene chances de cambiar las reglas del mundo, menos Paraguay. Entonces, tenemos que jugar con las reglas del mundo para salir adelante.

–¿Cuáles son las reglas del mundo?

–Competitividad, innovación, estar siempre a la vanguardia. Entonces, es como un jugador de un metro sesenta que quiere jugar en la NBA. Solamente va a poder competir si es más rápido, más vivo, más inteligente, si siempre está innovando, si siempre está buscando la solución en vez de buscar los problemas. De hecho, los vecinos ya nos están descubriendo. Lo que nos falta es destapar nuestra autoestima. Los paraguayos somos “valé”, somos guapos, sabemos trabajar y los inversionistas quieren gente que quiere trabajar en un país estable y sin problemas ideológicos. En el mundo la gente ya no quiere casi trabajar. Entonces, aprovechemos.

–Estamos dominados por tramposos y especuladores, planilleros.

–Se están quedando atrás. Están cada vez más expuestos. Les va a embromar la cada vez mayor cantidad de jugadores en el mercado. Los especuladores van a seguir jugando su partido, pero cada vez van a tener menos peso. Por ejemplo, a los que apostaron y siguen apostando por el comercio de frontera se les cayó Brasil. Hoy están boqueando.

–¿Por qué?

–Son negocios puramente especulativos basados en el poder de compra de Brasil. A nosotros nos debe interesar el consumo del día a día de Brasil: dos o tres camisitas, uno o dos calzoncillos, dos o tres pantalones, uno o dos zapatos… Eso ellos no van de dejar de consumir. El brasilero puede, sin embargo, dejar de consumir de repente un celular o una laptop. Entonces, si nos especializamos en producir lo que nuestros vecinos necesitan y esté comprobado que no les va a molestar porque es algo que ellos traen nomás luego de Asia, entonces ese es el camino.

–¿Cuál es la expectativa de crecimiento en comparación con los vecinos?

–Somos el país que más creció en la región. Es el que más va a crecer este año y el año próximo. No estamos creciendo como nos encantaría pero algo debemos estar haciendo bien para que los coletazos de la crisis global no nos golpee tanto. Paraguay tiene la menor deuda en relación al PIB de toda la región. Estamos en 18%. El interés bajó del 36 al 10%, las tarjetas de crédito del 54 al 18%. El Gobierno está dando créditos para viviendas, IPS lanzó esta semana su plan para asegurados con el Banco de Fomento. Es para construcción o refacción. Se están multiplicando los empleos.

–¿Cómo se perfila el futuro de la integración? Brasil en crisis, Argentina tratando de reordenarse?

–El Mercosur ideológico se acabó. El presidente Macri ha dado señales de querer volver al Mercosur de los orígenes que era un bloque comercial vibrante. Las negociaciones con la Unión Europea constituyen la prioridad, Encerrados en nosotros mismos no tenemos ningún futuro.

–¿Le favoreció al Paraguay el aislamiento que le impusieron en el 2012?

–Ningún aislamiento le favorece a nadie nunca. Creo que la autoridad moral del Paraguay en el mundo es altísima por la postura pública que asumió desde el principio el presidente Cartes. Pero lo que pasó es anecdótico, histórico. No hay que mirar más para atrás. Que los analistas hagan sus conclusiones. Es claro que el Paraguay salió fortalecido por esa posición firme de país pequeño pero digno, que no acepta ser avasallado por nadie.

–¿No es una dificultad tener dentro del Mercosur países con gobiernos autoritarios, con presos políticos, exiliados como Venezuela y Bolivia?

–Le repito, el Mercosur ideológico se acabó. Es inaceptable. El Gobierno de Venezuela dijo que no acompañará el acuerdo de libre comercio con Europa. Se respeta y tampoco no molesta, así que nosotros seguimos adelante.

–¿Un Mercosur de dos fases, un Mercosur doble cara?

–Es evidente que va a haber un Mercosur a dos velocidades. Uno de los cuatro países originales y otro con los dos países incorporados. Hay que respetar. Ellos tienen sus propios tiempos políticos y sus propias urgencias. A nosotros nos interesa en este momento un Paraguay en orden, preparado para competir con un modelo que funcione por lo menos hasta el 2030. Este gobierno va a dejar para el 2018 un documento, un plan nacional de desarrollo, unas guías para una política de Estado que pueda ser seguido por la siguiente administración. Nuestro problema es la burocracia y la falta de infraestructura.

–¿Qué de cierta es esa versión de que Leite se va a candidatar para el 2018?

–Deben ser comentarios y especulaciones. No tiene nada que ver conmigo. No figura en mi agenda. Soy ministro a tiempo completo.

Fuente: ABC