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Un nuevo concepto en fertilización de suelos bajos sódicos y salino sódicos para la implantación de pasturas, abre el espectro de los productores ganaderos. Ahora implantar una forrajera en suelos marginales ya no es un problema a resolver.

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El yeso agrícola comenzó a expandirse en la Argentina en las zonas más comprometidas agronómicamente -en territorios de la provincia de Córdoba y centro y sur de Santa Fe- como fuente de azufre y calcio en cultivos como trigo, soja, maíz y pasturas. La adopción de esta tecnología innovadora continuó, pasando al norte de Buenos Aires y año tras año se amplía su zona de uso con excelentes resultados comprobados por la mismísima palabra de los productores que la implementaron. Este fertilizante natural, a base de sulfato de calcio, puede adoptarse de dos maneras clásicas: como fertilizante, por un lado, y como corrector de suelos por otro. El integrante del área de desarrollo y ventas de Yeso Agrícola Malargüe (YAM), Ing.P.A. Fernando Boglietti, explicó en diálogo con Nuevo ABC Rural, cuáles son las principales ventajas de aplicar este producto sobre suelos bajos (sódicos – salinos sódicos), en complemento con la implantación de pasturas de invierno o verdeos, buscando principalmente recuperar esos ambientes.
Con respecto al uso como fertilizante, “son muchas las explotaciones tamberas y ganaderas, como también agrícolas que lo han incorporado en sus planteos de fertilización como complemento del fósforo y nitrógeno, animados por los resultados muy satisfactorios que observan puntualmente en alfalfas y pasturas coasociadas en general”, aseguró el profesional.

 

Su funcionamiento Técnico

El yeso agrícola, es una fuente muy económica si se la adopta como fertilizante (S%17 y Ca%24). Por lo general, se utilizan dosis que van desde 80 hasta 400 kilos por hectárea, según el cultivo a implantar. Entre las mejoras sustanciales que produce en el suelo, es preciso remarcar los siguientes aspectos:
Físico: lo hace más poroso, aumenta la presencia de oxígeno, y la retención de humedad y de nutrientes.
Químico: produce reacciones químicas que hacen solubles a los minerales y permite que los elementos que necesita absorber la planta (fósforo, nitrógeno, potasio, azufre, calcio, magnesio, boro, zinc) sean absorbidos mejor por ella.
Biológico: activa los microorganismos (hongos y bacterias) que actúan en la meteorización de la materia orgánica, aumentando la cantidad de nutrientes que pasan a formar parte de la solución del suelo para que puedan ser absorbidos por la planta. Además favorece la fijación biológica del nitrógeno en leguminosas. Comentó Boglietti.
Corrigiendo ambientes marginales
Los suelos bajos, suelen ser una limitante exclusiva para la implantación de algunas especies forrajeras. Sin embargo, la aplicación de yeso agrícola funciona correctamente si se realizan manejos adecuados del cultivo en ese suelo.
En tal caso, según el representante de YAM, funciona “como corrector haciendo enmiendas de suelos alcalinos sódicos o salinos sódicos, aplicando dosis superiores a las de fertilización, que se determinará en función de un análisis que deberá realizar el productor asesorado profesionalmente”.
En suelos con altos valores de pH (alcalinos) sódicos o salinos sódicos, con la finalidad de reducir la cantidad de sodio desplazándolo por lixiviación, formando sulfato de sodio, ya que el calcio (Ca) desplaza al sodio (Na ) el cual es capturado por el sulfato, de esta manera progresivamente se va mejorando la porosidad del suelo y la flora microbiana.
“En cultivos destinados a confección de silos y todo tipo de producción forrajera o de granos –aseguró Boglietti- el yeso con dosis de fertilizante nos entrega azufre y calcio, logrando ventajas como la fijación biológica de nitrógeno, mayor potencial en la acción del P, mejora la asimilación del N de los fertilizantes nitrogenados y aumenta notablemente el desarrollo de las raíces, produciendo de esta manera más exploración, mejor nutrición de la planta y resistencia a sequía”.
Respecto a las diferencias registradas entre una cañada tratada con este producto y otra sin aplicación, el referente de YAM aseguró que existe “un caso de productor que durante dos años llevó a cabo las aplicaciones que le recomendamos, observando en el suelo tratado las mejoras en la cobertura vegetal y la aparición de especies que habían desaparecido, como trébol blanco, lotus tenuis y una cantidad de cardos que hacía tiempo no se observaban” (ver fotos).

 

Análisis de cañadas para determinar salinidad

“Es aquí donde necesitamos la intervención del profesional que de acuerdo a las características del lote a tratar, determinará la manera y la cantidad de muestras a extraer, para luego remitirlas al laboratorio y evaluarlas, tomando en cuenta los parámetros de las variables químicas pH, materia orgánica (MO), capacidad de intercambio catiónico (CIC), P.S.I y conductividad eléctrica (CE), sostuvo Boglietti.
Con estos datos que surgen del análisis, y evaluando esas características del lote, se estaría en condiciones de proyectar su recuperación gradual y la dosis de yeso que se debe incorporar. No obstante, es preciso considerar que existen “marcadas diferencias” entre un suelo alcalino sódico con CE menor a 4 mmhos y porcentaje de sodio de intercambio PSI mayor a 15 (“aquí debemos aclarar que en valores menores de 15 también hay problemas de sodio”) y un suelo salino sódico con PSI mayor a 15 y CE mayor a 4 mmhos.
En relación al momento de la aplicación, el ingeniero señaló que no hay una receta fija para estos casos. “Todo se desprende del trabajo de corrección para cada situación en particular”, continuó.
En líneas generales se hacen aplicaciones de yeso en polvo antes de la siembra de un cultivo y luego “combinamos el uso de granulado y polvo, según el caso”, advirtió. Además existen ejemplos puntuales donde por las características del lote, se usa solo granulado en dosis inferiores a lo que se administra usualmente.

 

Fuente: Nuevo ABC Rural

 

Yeso agricola en paraguay: info@agroparaguaya.com