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La producción agropecua­ria en el Chaco Paraguayo presenta grandes índices de desarrollo a pesar del gran desafío que se presenta en esta zona del país: la aridez del suelo y la falta de agua.

La producción de soja en la región occidental, según los referentes del sector, ha sido experimental por la creciente dificultad que presenta en cuanto a pro­ducción y productividad.

Sin embargo, la firma Cresca SA desde hace 5 años realiza cultivos de soja con buenos rindes.

“La zona en la que es­tamos sería el límite del Chaco central, en la zona de Mariscal Estigarribia, la experiencia que venimos trayendo en estos 5 años de agricultura del complejo sojero reducido -porque no tenemos la posibilidad de hacer tantos cultivos como en la región oriental- he­mos visto que la soja con un paquete tecnológico ade­cuado en cuanto al sistema de siembra con una buena cobertura de suelo con va­riedades de ciclos largos, cortos o medios y con una adecuada ventana de siem­bra que la hemos ubicado entre el 15 de diciembre y el 31 de enero, los rendimien­tos pueden ser razonables en cuanto que el régimen de precipitaciones se man­tenga en los parámetros históricos.

Hemos venido aumentan­do los rendimientos en la medida en que los suelos se han ido estabilizando; este año ha sido excepcio­nalmente rico en cuanto a precipitaciones, no tanto en cuanto a la cantidad de milímetros caídos”, apuntó Carlos Passerieu, gerente Administrativo de la firma Cresca.

PLANES DE EXPANSIÓN

Passerieu explicó que se encuentran con importan­tes planes de expandir el cultivo en esta zona, para la siguiente campaña espe­ran cultivar más de 5.000 hectáreas con soja sobre las 4.400 hectáreas sembradas en la temporada pasada.

“El plan para esta nueva campaña es de 5.992 hec­táreas de soja y 3.300 hec­táreas de maíz, eso si bien es un plan vemos que, entre octubre y noviembre son los meses que se generan mucho cambio dentro de la fisonomía de los lotes y la superficie definitiva se termina definiendo al mo­mento de iniciar la siembra.

Creemos que por ahora va­mos a mantener esos nive­les de superficie y a eso va­mos a agregarle unas 1.000 hectáreas de sorgo y unas 500 hectáreas de cobertu­ra, ese es el plan trazado”, aseveró.

Explicó además que el maíz obtuvo un rendimiento de 3.500 kilos por hectárea, “para la campaña pasada”.

“La expectativa para este año estamos previendo unos 3.000 kilos, creemos que las previsiones climá­ticas hablan de una Niña moderada para el Chaco, si se dan esas condiciones es probable que eso baje los rendimientos con toda se­guridad así que pensamos que esperamos lograr al­rededor de 3.000 kilos por hectárea”, observó.

Según indicó Passerieu no hay aún variedades estable­cidas para el Chaco porque en la región oriental la apa­rición del maíz de zafriña como cultivo alternativo hizo que las heladas tuvie­ran que forzar el adelanta­miento de la siembra de los maíces para escapar de esas heladas que se presentan en los meses de mayo o junio.

“Al adelantar el maíz nos obligaba adelantar la fecha de la soja o a utilizar varie­dades de ciclos más cortos, los productores de la región oriental optaron varieda­des de ciclos más cortos, que ocurre con estas varie­dades en el Chaco, debido a las condiciones climáti­cas; las variedades de ciclo corto se acortan aún más y las épocas de cultivo difie­ren totalmente . Las varie­dades en base a nuestras experiencias encontramos que las de ciclos largos son mucho más estables, rin­den bien y tienen un mejor comportamiento; son más prácticas en cuanto a varia­bles climáticas”, acotó.

La fuerte producción gana­dera de la región Occidental puede verse altamente be­neficiada con la producción de soja, ya que dispondría de la mejor proteína vegetal para su conversión en ali­mento animal, cuyo valor es mucho mayor en el mer­cado.

 

Fuente: 5días.

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