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El Instituto Interna­cional de Investigación sobre Políticas Alimen­tarias (IFPRI, por sus siglas en inglés) recoge en una infografía cómo se realiza el reparto de la agricultura de con­servación o cultivo sin labranza en todo el mundo en millones de hectáreas, según los da­tos presentados duran­te la XVIII Conferencia Trienal Internacional de Organizaciones de Investigación sobre La­branza del Suelo.

En el mundo existen alrededor de 105 mi­llones de hectáreas en el planeta dedicados a la agricultura de con­servación o a los culti­vos sin labranza, cuyos usuarios son en su ma­yoría agricultores a gran escala.

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Según el mapa, Estados Unidos es el primer país del mundo en superficie dedicada a la agricultu­ra de conservación, con 26,6 millones de hectá­reas, seguido de Brasil (25,5 millones de ha), Argentina (19,7 millo­nes de ha), Canadá (13,5 millones de ha), Austra­lia (12 millones de ha) y Paraguay (2,5 millones de ha). España, por su parte, lidera el ranking de países europeos, con 0,7 millones de hectá­reas dedicadas a esta actividad.

La agricultura de con­servación consiste en un conjunto de prácti­cas agrícolas diseñadas para reducir el consumo de agua y mejorar la fer­tilidad del suelo, activi­dad que es cada vez más habitual en grandes explotaciones comer­ciales. Lo complicado es lograr que este método también funcione en el caso de los pequeños agricultores.

Desde una perspectiva global, se estima que el 15% de la tierra está de­gradada –y el 40% de la producción agrícola-, es decir, la tierra sufre una serie de problemas natu­rales como consecuencia de la actividad humana entre los que se incluye la erosión del suelo, la pérdida de nutrientes, la desertificación, la sali­nización, el anegamien­to… Y, a medida que de­crece la calidad del suelo, el rendimiento de los cultivos es más bajo.

Asimismo, los recursos hídricos también están bajo presión, como con­secuencia de la excesiva extracción de agua y de su extracción de manera descontrolada en nu­merosos países, lo que agota rápidamente los acuíferos, que no tienen capacidad para recupe­rarse de manera natural.

EL SISTEMA EN EL PAÍS

El Sistema de Siem­bra Directa (SSD) es una práctica conservacionis­ta que debe seguir siendo promovida en el sector productivo agrícola para la preservación del sue­lo, apuntando, median­te su utilización, a una mayor productividad por superficie sembrada.

Últimamente, la adop­ción de esta tecnología comenzó a ser dejada de lado en el área de culti­vos mecanizados, razón por la cual la Cámara Pa­raguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y la Federación Paraguaya de Siembra Directa para una Agri­cultura Sustentable (Fe­pasidias) se alían para la organización de jor­nadas de capacitación a productores y técnicos que tienen como obje­tivo promover nueva­mente este sistema de trabajo.

La primera actividad se realizará hoy en el Ho­tel Monza, de la ciudad de Santa Rita, departa­mento de Alto Paraná. Mientras que el jueves 10 de julio, la capacita­ción se desarrollará en el Salón Auditorio de la Universidad Católica de la ciudad de Hohenau, departamento de Itapúa.

Las charlas estarán a cargo de los profesiona­les Luis y Martín Cubilla, Ken Moriya, Magín Meza y Porfirio Villalba. Las jornadas serán de in­greso libre y gratuito y se extenderán de 8:00 a 12:30 horas.

El presidente de Fepa­sidias y asesor agrícola de Capeco, Luis Cubilla, precisó que los cursos tienen como objetivo re­frescar algunos concep­tos básicos del sistema de siembra directa que están siendo olvidados o cambiados en muchas fincas agrícolas.

El técnico de larga tra­yectoria expresó que los jugadores o los pro­tagonistas de la nueva generación están des­vinculados de los con­ceptos principales del sistema. Agregó que la intención es recuperar la implementación de los criterios fundamen­tales de la agricultura conservacionista que reditúa plenamente en la sustentabilidad de los recursos naturales y de la productividad de los cultivos.

Paraguay lideró el ranking de países que aplican el sistema de siembra directa hace una década, con más del 95% de su área bajo esta práctica; sin embargo, los últimos estudios rea­lizados por Capeco y el Instituto de Biotecnolo­gía Agrícola (Inbio), in­dican que apenas el 72% de la superficie de área mecanizada está some­tido a esta práctica, dato que representa una re­gresión en la utilización de esta tecnología que tiene como objetivos fundamentales la con­servación y sustentabi­lidad de los suelos.

Fuente: 5días.

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