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El maní, Arachis hypogaea, es un cultivo difundido en el Chaco, Paraguarí, San Pedro, Itapúa, Caazapá y Amambay. Es considerado un rubro tradicional; por ende, se introducen nuevas variedades para probar su adaptabilidad a los departamentos donde es aprovechado. (Moisés Mendoza y Pedro Viera)*

abc Rural

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El maní es una leguminosa alimenticia que prefiere el terreno suelto, areno-humífero, de regular fertilidad. La humedad perjudica las semillas y la base de los tallos. Requiere de climas cálidos y el periodo de su siembra se extiende desde setiembre a enero.

Actualmente, en el Campo Experimental de Choré se cuenta con 49 materiales, de los que se clasificaron 10 variedades de ciclo corto, a fin de definir su adaptabilidad a nuestro clima y a las condiciones de las zonas productoras.

PREPARACIÓN DEL TERRENO

Las aradas deben ser profundas (15 a 18 cm) para enterrar completamente los rastrojos de los cultivos anteriores y las malezas. Pasar la rastra de púa si la tierra arada está húmeda y/o la rastra de discos una o dos veces.

SEMILLA

Antes de recurrir a la variedad, es importante conocer el porcentaje de germinación de la semilla que se va a sembrar. Se considera a una semilla como buena si alcanza una germinación del 70 % o más. La semilla puede sembrarse con o sin cáscara. La segunda es la más recomendada, debido a que el descascarado permite eliminar las semillas malas. De esta manera, se obtendrá una germinación más rápida y pareja. Es necesario descascarar dos días antes de la siembra, porque la semilla sin cáscara pierde rápidamente su poder germinativo.

SIEMBRA

Este trabajo se realiza en hileras. Una vez listo el terreno, se abren surcos de 5 cm a 7 cm de profundidad, utilizando un pequeño arado surcador o una cultivadora. La distancia entre hileras es de 60 a 80 cm; entre plantas, de 15 a 25 cm. La cantidad de semillas por ha es de 50 a 60 kg, en el caso de las simientes sin cáscara; y de 70 a 90 kg en las semillas con cáscara. La cantidad de plantas por ha varía entre 55.000 y 65.000.

PRÁCTICAS CULTURALES

Se recomienda una carpida con cultivadora de dientes flexibles, seguida por otra con azada, entre planta y planta. La segunda carpida es por cultivadora. Cuando la planta entra en la segunda floración, se efectúa el aporque y una última carpida para eliminar malezas y facilitar la cosecha. Las malezas son el principal enemigo de este cultivo.

ENSAYOS SOBRE PRODUCTIVIDAD

En Choré los trabajos de ensayo efectuados en el cultivo de maní se dan con tres repeticiones, para obtener información sobre productividad y rendimiento.

En este sentido, la producción varía conforme a la variedad. Los materiales que más utilizan los productores son el Macua y el Rosado Guasu. No obstante, se trajeron simientes del Brasil que se comportan bien en Paraguay, entre ellas, el Campina y Goia, de ciclo corto. Aparte, las variedades autóctonas como el Hû’i, Manduvi hû y Manduvi pytã son las más populares.

TRABAJOS ESPECÍFICOS

El trabajo de los campos experimentales es realizar el cuidado cultural habitual en sus cultivos y registrar toda la información considerando cada variedad. Así, se cuenta la cantidad de plantas, se mide el tamaño de hojas y vainas; se cuenta la cantidad de semillas por vaina, entre otros aspectos técnicos.

Esta investigación sirve para llevar al agricultor la variedad que resulte más útil a su campo, de acuerdo a la característica de la zona, temperatura y suelo. De esta manera, se jerarquizan los 10 mejores materiales con sus correspondientes características agronómicas.

(*) Técnicos del Campo Experimental de Choré.

Por ABC Rural