Etiquetas

, , , , , , , , , ,

Imagen

 

La rentabilidad de las inversiones forestales está comprobada y las tasas de retorno resultan también muy competitivas en relación a las demás inversiones rurales. Los analistas demuestran también que se constituyó en un buen negocio regional, en especial para Brasil, Argentina, Chile y Uruguay haber acordado subsidios estatales como herramienta prioritaria para fomentar el inicio de las inversiones forestales, menciona Rafael Carlstein, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Madereros (Fepama), al justificar la necesidad de nuevas políticas para impulsar la reforestación como negocio en el Paraguay.La rentabilidad de las inversiones forestales está comprobada y las tasas de retorno resultan también muy competitivas en relación a las demás inversiones rurales. Los analistas demuestran también que se constituyó en un buen negocio regional, en especial para Brasil, Argentina, Chile y Uruguay haber acordado subsidios estatales como herramienta prioritaria para fomentar el inicio de las inversiones forestales, menciona Rafael Carlstein, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Madereros (Fepama), al justificar la necesidad de nuevas políticas para impulsar la reforestación como negocio en el

IMPACTOS

El efecto multiplicador de las inversiones en plantaciones forestales contribuyó significativamente al desarrollo económico y social. Este desarrollo permitió adicionalmente al fisco un importante incremento de las recaudaciones impositivas, que permitieron la recuperación los montos de las inversiones realizadas para el pago de subsidios, remarca el industrial en un boletín de la Fepama al explicar sobre las experiencias que solicitan se imite en nuestro país.

“También para Paraguay, considerando las óptimas condiciones de clima, suelos, etc., los estudios pronostican una rentabilidad similar o mejor aún”, añade. Según el gremialista, el Paraguay por cuestiones económicas–estratégicas necesita con suma urgencia el inicio de las plantaciones forestales, traducidas en las inversiones en reforestación.

Entre las razones, Carlstein señala las estratégicas (abastecimientos de combustibles para uso doméstico y de industrias y disminución de importación de hidrocarburos). Económicas: abastecimiento de industrias y fomento de exportaciones, generación de bienestar y prosperidad para el país, aumento de recaudación fiscal.

Sociales: generación de puestos de trabajo en sector rural, industrial y de servicios. Ambientales: disminución de presión sobre bosques nativos, conservación de valioso patrimonio nacional, cumplimiento de compromisos internacionales y como resultado oportunidad de acceso a nuevos mecanismos extranjeros de apoyo a inversiones forestales.

ACCIONES

Las acciones pueden encaminarse sobre el eje de alianzas estratégicas público– privadas. “Aprovechar ejemplos exitosos aplicados en otros países e implementar el establecimiento de alianzas estratégicas entre la autoridad de aplicación y gremios, así como con empresas del sector privado interesadas en la materia prima (madera), o la generación de energía a partir de biomasa (leña) y productores rurales, para llegar a acuerdos para el establecimiento de plantaciones forestales apropiadas”, remarca Carlstein.

Como marco jurídico en el plan de políticas que apoyen las inversiones, la fuente recuerda cumplimiento de ley número 536/95, de promoción a la forestación y reforestación, mediante asignación de recursos en presupuesto nacional, cuya ejecución comenzó con gran impacto durante los primeros años, lográndose la instalación de 34.023 hectáreas de plantaciones forestales. “A los pocos años de funcionamiento se interrumpieron los pagos de las bonificaciones y el ritmo de reforestación prácticamente se redujo a cero”, agrega el industrial.

Como primera estimación de recursos mínimos se consideran los equivalentes a US$ 10 millones de fuente segura y disponible, con parámetros de ejecución, que estén medidas vía decretos. “Es importante resaltar que el 50% de las superficies de plantaciones forestales que posee el país a la fecha se realizaron en el marco de la ley 536/95, por lo que consideramos que la activación de esa ley de incentivos contribuirá en gran medida fomentar nuevamente las plantaciones forestales en el país”, insiste Carlstein.

Se pueden también considerar fondos de entes como fuentes de financiación, asevera.

US$ 10 Millones son recursos iniciales requeridos de forma segura.

 

Por Rossana Escobar

Fuente: 5días